CUENTO 35 MARINA

por Anonymous

Creative Commons Tuesday March 19, 2019

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Un pariente mío me ha contado que lo quieren casar con una mujer muy rica, por lo que esta boda le sería muy provechosa si no fuera porque se trata de una doncella muy violenta y colérica. Por eso os ruego que me digáis si le debo aconsejar que se case con ella, sabiendo cómo es, o si le debo aconsejar que no lo haga

Si vuestro pariente tiene el carácter de un joven cuyo padre era un honrado moro, aconsejadle que se case con ella; pero si no es así, no se lo aconsejéis.

¡Cuentame todo!

En una ciudad vivían un padre y su hijo, que era excelente persona, pero no tan rico como para salir adelante. Por eso el mancebo estaba siempre muy preocupado, pues siendo tan emprendedor no tenía medios ni dinero

En la misma ciudad vivía otro hombre mucho más distinguido y más rico que el primero, que sólo tenía una hija, de carácter muy distinto al del mancebo, pues cuanto en él había de bueno, lo tenía ella de malo, por lo cual nadie en el mundo querría casarse con aquel diablo de mujer.

Siga contándome

El mancebo le dijo k si podía intentar que aquel hombre bueno, cuya hija era tan mala, se la diese por esposa. El padre, al oír decir esto a su hijo, se asombró mucho y le preguntó cómo había pensado aquello. El hijo le contestó que hiciese el favor de concertarle aquel matrimonio. Tanto le insistió que, aunque al padre le pareció algo muy extraño, le dijo que lo haría.

Marchó luego a casa de aquel buen hombre, del que era muy amigo, y le contó cuanto había hablado con su hijo, diciéndole que, como el mancebo estaba dispuesto a casarse con su hija, consintiera en su matrimonio.

El mancebo le dijo a su padre que si podía intentar que aquel hombre, cuya hija era tan mala, se la diese por esposa

El padre,se asombró y pensó que no había nadie en el mundo que la conociese que, aunque fuera muy pobre, quisiera casarse con ella. El hijo le contestó que hiciese el favor de concertarle aquel matrimonio. Tanto le insistió que, le dijo que lo haría

Marchó a casa de aquel buen hombre, y le contó que, como el mancebo estaba dispuesto a casarse con su hija, consintiera en su matrimonio. Cuando el buen hombre oyó hablar así a su amigo, le contestó:

Si la queréis como esposa de vuestro hijo, a mí mucho me contentará entregarla a él.

-Si yo autorizara esa boda sería vuestro peor amigo, pues vuestro hijo, que es bueno, pensaría que le hacía grave daño al consentir su perjuicio porque estoy seguro de que, si se casa con mi hija, morirá, o su vida con ella será peor.

Su amigo le respondió que le agradecía mucho su advertencia, pero, como su hijo insistía en casarse con ella, le volvía a pedir su consentimiento.

Celebrada la boda, llevaron a la novia a casa de su marido y, como eran moros, les prepararon la cena, pusieron la mesa y los dejaron solos.Pero los padres estaban con miedo, pues pensaban que al día siguiente encontrarían al joven muerto

Al quedarse los novios solos en su casa, se sentaron a la mesa y, antes de que ella pudiese decir nada, miró el novio a una y otra parte y, al ver a un perro, le dijo ya bastante airado:-¡Perro, danos agua para las manos!

El perro no lo hizo. El mancebo comenzó a enfadarse y le ordenó con más ira que les trajese agua para las manos. Pero el perro seguía sin obedecerle. Viendo que el perro no lo hacía, el joven se levantó muy enfadado de la mesa

Y cogiendo la espada, se lanzó contra el perro, que, al verlo venir así, emprendió una veloz huida, perseguido por el mancebo, saltando ambos por entre la ropa, la mesa y el fuego

Vio un gato, al que mandó que trajese agua para las manos; como el gato no lo hacía, le gritó:

Tanto lo persiguió que el mancebo le dio alcance, lo sujetó y le cortó la cabeza, las patas y las manos.Después, muy enojado y lleno de sangre, volvió a sentarse a la mesa y miró en derredor

 Vio un gato, al que mandó que trajese agua para las manos; como el gato no lo hacía, le gritó:- ¡Cómo, falso traidor! ¿No has visto lo que he hecho con el perro? Juro por Dios que si tardas, tendrás la misma muerte que el perro

Así, indignado, y haciendo gestos de ira, volvió a la mesa y miró a todas partes. La mujer, al verle hacer todo esto, pensó que se había vuelto loco y no decía nada.

El gato siguió sin moverse, pues tampoco es costumbre suya llevar el agua para las manos. Como no lo hacía, se levantó, lo cogió por las patas y lo estrelló contra una pared, haciendo de él más de cien pedazos

Así, indignado, y haciendo gestos de ira, volvió a la mesa y miró a todas partes. La mujer, al verle hacer todo esto, pensó que se había vuelto loco y no decía nada.

Después de mirar por todas partes, vio a su caballo y, aunque era el único que tenía, le mandó muy enfadado que les trajese agua para las manos; pero el caballo no le obedeció. Al ver que no lo hacía, le gritó:

¡Cómo, don caballo!¿Pensáis que,porque no tengo otro caballo, os respetaré la vida si no hacéis lo que yo mando? Estáis muy confundido, pues si no cumplís mis órdenes, juro ante Dios daros tan mala muerte como a los otros, porque no hay nadie en el mundo

El caballo siguió sin moverse. Cuando el mancebo vio que el caballo no lo obedecía, se acercó a él, le cortó la cabeza con mucha rabia y luego lo hizo pedazos.

Al ver su mujer que mataba al caballo, aunque no tenía otro, y que decía que haría lo mismo con quien no le obedeciese, pensó que no se trataba de una broma y le entró tantísimo miedo que no sabía si estaba viva o muerta.

Volvió a la mesa, jurando que, si mil caballos, hombres o mujeres hubiera en su casa que no le hicieran caso, los mataría. Se sentó y miró a un lado y a otro, con la espada llena de sangre en el regazo

La mujer, que no esperaba otra cosa sino que la despedazaría, se levantó a toda prisa y le trajo el agua que pedía

cuando hubo mirado muy bien, al no ver a ningún ser vivo sino a su mujer, volvió la mirada hacia ella con mucha ira y le dijo:-Levantaos y dadme agua para las manos

Él le dijo: -¡Ah! ¡Cuántas gracias doy a Dios porque habéis hecho lo que os mandé! Pues de lo contrario, y con el disgusto que estos estúpidos me han dado, habría hecho con vos lo mismo que con ellos.

Después le ordenó que le sirviese la comida y ella le obedeció. Cada vez que le mandaba alguna cosa, tan violentamente se lo decía y con tal voz que ella creía que su cabeza rodaría por el suelo

Así ocurrió entre los dos aquella noche, que nunca hablaba ella sino que se limitaba a obedecer a su marido. Cuando ya habían dormido un rato

Le dijo él:-Con tanta ira como he tenido esta noche, no he podido dormir bien. Procurad que mañana no me despierte nadie y preparadme un buen desayuno.

Al verlos junto a la puerta, se les acercó y, llena de temor, comenzó a increparles:-¡Locos, insensatos! ¿Qué hacéis ahí? ¿Cómo os atrevéis a llegar a esta puerta? ¿No os da miedo hablar? ¡Callaos, si no, todos moriremos, vosotros y yo!

Cuando aún era muy de mañana, los parientes se acercaron a la puerta y, como no se oía a nadie, pensaron que el novio estaba muerto.Viendo por entre las puertas a la novia y no al novio, su temor se hizo muy grande.

Quedaron muy sorprendidos, sintieron gran estima por el mancebo porque había sabido imponer su autoridad y hacerse él con el gobierno de su casa. Desde aquel día en adelante, fue su mujer muy obediente y llevaron muy buena vida

Concluyó Patronio:-Vos, señor, si vuestro pariente quiere casarse con esa mujer y vuestro familiar tiene el carácter de aquel mancebo, aconsejadle que lo haga, pues sabrá mandar en su casa; pero si no es así y no puede hacer todo lo necesario para imponer

a su futura esposa, debe dejar pasar esa oportunidad.Os aconsejo que, cuando hayáis de tratar con los demás hombres, les deis a entender desde el principio cómo han de portarse con vos.

Si desde un principio no muestras quién eres,nunca podrás después, cuando quisieres.

Un pariente mío me ha contado que lo quieren casar con una mujer muy rica, por lo que esta boda le sería muy provechosa si no fuera porque se trata de una doncella muy violenta y colérica. Por eso os ruego que me digáis si le debo aconsejar que se case con ella, sabiendo cómo es, o si le debo aconsejar que no lo haga | Si vuestro pariente tiene el carácter de un joven cuyo padre era un honrado moro, aconsejadle que se case con ella; pero si no es así, no se lo aconsejéis. ¡Cuentame todo! | En una ciudad vivían un padre y su hijo, que era excelente persona, pero no tan rico como para salir adelante. Por eso el mancebo estaba siempre muy preocupado, pues siendo tan emprendedor no tenía medios ni dinero | En la misma ciudad vivía otro hombre mucho más distinguido y más rico que el primero, que sólo tenía una hija, de carácter muy distinto al del mancebo, pues cuanto en él había de bueno, lo tenía ella de malo, por lo cual nadie en el mundo querría casarse con aquel diablo de mujer. Siga contándome | El mancebo le dijo k si podía intentar que aquel hombre bueno, cuya hija era tan mala, se la diese por esposa. El padre, al oír decir esto a su hijo, se asombró mucho y le preguntó cómo había pensado aquello. El hijo le contestó que hiciese el favor de concertarle aquel matrimonio. Tanto le insistió que, aunque al padre le pareció algo muy extraño, le dijo que lo haría. | Marchó luego a casa de aquel buen hombre, del que era muy amigo, y le contó cuanto había hablado con su hijo, diciéndole que, como el mancebo estaba dispuesto a casarse con su hija, consintiera en su matrimonio. El mancebo le dijo a  su padre que si podía intentar que aquel hombre, cuya hija era tan mala, se la diese por esposa | El padre,se asombró y pensó que no había nadie en el mundo que la conociese que, aunque fuera muy pobre, quisiera casarse con ella. El hijo le contestó que hiciese el favor de concertarle aquel matrimonio. Tanto le insistió que, le dijo que lo haría Marchó  a casa de aquel buen hombre, y le contó que, como el mancebo estaba dispuesto a casarse con su hija, consintiera en su matrimonio. Cuando el buen hombre oyó hablar así a su amigo, le contestó: | Si la queréis como esposa de vuestro hijo, a mí mucho me contentará entregarla a él. | -Si yo autorizara esa boda sería vuestro peor amigo, pues vuestro hijo, que es bueno,  pensaría que le hacía grave daño al consentir su perjuicio porque estoy seguro de que, si se casa con mi hija, morirá, o su vida con ella será peor. Su amigo le respondió que le agradecía mucho su advertencia, pero, como su hijo insistía en casarse con ella, le volvía a pedir su consentimiento. | Celebrada la boda, llevaron a la novia a casa de su marido y, como eran moros, les prepararon la cena, pusieron la mesa y los dejaron solos.Pero los padres estaban con  miedo, pues pensaban que al día siguiente encontrarían al joven muerto Al quedarse los novios solos en su casa, se sentaron a la mesa y, antes de que ella pudiese decir nada, miró el novio a una y otra parte y, al ver a un perro, le dijo ya bastante airado:-¡Perro, danos agua para las manos! | El perro no lo hizo. El mancebo comenzó a enfadarse y le ordenó con más ira que les trajese agua para las manos. Pero el perro seguía sin obedecerle. Viendo que el perro no lo hacía, el joven se levantó muy enfadado de la mesa | Y cogiendo la espada, se lanzó contra el perro, que, al verlo venir así, emprendió una veloz huida, perseguido por el mancebo, saltando ambos por entre la ropa, la mesa y el fuego Vio un gato, al que mandó que trajese agua para las manos; como el gato no lo hacía, le gritó: | Tanto lo persiguió que el mancebo le dio alcance, lo sujetó y le cortó la cabeza, las patas y las manos.Después, muy enojado y lleno de sangre, volvió a sentarse a la mesa y miró en derredor |  Vio un gato, al que mandó que trajese agua para las manos; como el gato no lo hacía, le gritó:- ¡Cómo, falso traidor! ¿No has visto lo que he hecho con el perro? Juro por Dios que si tardas, tendrás la misma muerte que el perro Así, indignado, y haciendo gestos de ira, volvió a la mesa y miró a todas partes. La mujer, al verle hacer todo esto, pensó que se había vuelto loco y no decía nada. | El gato siguió sin moverse, pues tampoco es costumbre suya llevar el agua para las manos. Como no lo hacía, se levantó, lo cogió por las patas y lo estrelló contra una pared, haciendo de él más de cien pedazos | Así, indignado, y haciendo gestos de ira, volvió a la mesa y miró a todas partes. La mujer, al verle hacer todo esto, pensó que se había vuelto loco y no decía nada. Después de mirar por todas partes, vio a su caballo y, aunque era el único que tenía, le mandó muy enfadado que les trajese agua para las manos; pero el caballo no le obedeció. Al ver que no lo hacía, le gritó: | ¡Cómo, don caballo!¿Pensáis que,porque no tengo otro caballo, os respetaré la vida si no hacéis lo que yo mando? Estáis muy confundido, pues si no cumplís mis órdenes, juro ante Dios daros tan mala muerte como a los otros, porque no hay nadie en el mundo El caballo siguió sin moverse. Cuando el mancebo vio que el caballo no lo obedecía, se acercó a él, le cortó la cabeza con mucha rabia y luego lo hizo pedazos. | Al ver su mujer que mataba al caballo, aunque no tenía otro, y que decía que haría lo mismo con quien no le obedeciese, pensó que no se trataba de una broma y le entró tantísimo miedo que no sabía si estaba viva o muerta. Volvió a la mesa, jurando que, si mil caballos, hombres o mujeres hubiera en su casa que no le hicieran caso, los mataría. Se sentó y miró a un lado y a otro, con la espada llena de sangre en el regazo | La mujer, que no esperaba otra cosa sino que la despedazaría, se levantó a toda prisa y le trajo el agua que pedía | cuando hubo mirado muy bien, al no ver a ningún ser vivo sino a su mujer, volvió la mirada hacia ella con mucha ira y le dijo:-Levantaos y dadme agua para las manos Él le dijo: -¡Ah! ¡Cuántas gracias doy a Dios porque habéis hecho lo que os mandé! Pues de lo contrario, y con el disgusto que estos estúpidos me han dado, habría hecho con vos lo mismo que con ellos. | Después le ordenó que le sirviese la comida y ella le obedeció. Cada vez que le mandaba alguna cosa, tan violentamente se lo decía y con tal voz que ella creía que su cabeza rodaría por el suelo | Así ocurrió entre los dos aquella noche, que nunca hablaba ella sino que se limitaba a obedecer a su marido. Cuando ya habían dormido un rato Le dijo él:-Con tanta ira como he tenido esta noche, no he podido dormir bien. Procurad que mañana no me despierte nadie y preparadme un buen desayuno. | Al verlos junto a la puerta, se les acercó y, llena de temor, comenzó a increparles:-¡Locos, insensatos! ¿Qué hacéis ahí? ¿Cómo os atrevéis a llegar a esta puerta? ¿No os da miedo hablar? ¡Callaos, si no, todos moriremos, vosotros y yo! | Cuando aún era muy de mañana, los  parientes se acercaron a la puerta y, como no se oía a nadie, pensaron que el novio estaba muerto.Viendo por entre las puertas a la novia y no al novio, su temor se hizo muy grande. Quedaron muy sorprendidos, sintieron gran estima por el mancebo porque había sabido imponer su autoridad y hacerse él con el gobierno de su casa. Desde aquel día en adelante, fue su mujer muy obediente y llevaron muy buena vida | Concluyó Patronio:-Vos, señor, si vuestro pariente quiere casarse con esa mujer y vuestro familiar tiene el carácter de aquel mancebo, aconsejadle que lo haga, pues sabrá mandar en su casa; pero si no es así y no puede hacer todo lo necesario para imponer | a su futura esposa, debe dejar pasar esa oportunidad.Os aconsejo que, cuando hayáis de tratar con los demás hombres, les deis a entender desde el principio cómo han de portarse con vos. Si desde un principio no muestras quién eres,nunca podrás después, cuando quisieres.

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