cheyla(28)

por Anonymous

Creative Commons Saturday March 16, 2019

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Señor conde,para que hagáis lo más juicioso, me gustaría que supierais lo que sucedió a don Lorenzo Suárez Gallinato

Patronio, un hombre quiere ponerse bajo mi protección, y aunque sé que es buena persona por naturaleza, algunos dicen que ha cometido diversas faltas. Como conozco vuestro buen juicio, os ruego que me aconsejéis qué hacer en este caso.

Don Lorenzo Suárez respondió al rey que ningún motivo tenía él para esperar la misericordia de Dios, excepto el de haber dado muerte a un misacantano.

Don Lorenzo Suárez Gallinato estuvo a las órdenes del rey moro de Granada y, cuando volvió al servicio del rey de Castilla, don Fernando, este le dijo que, como había ofendido tanto a Dios, al ayudar a los moros contra los cristianos, Nuestro Señor nunca tendría piedad de él y que, al morir, perdería su alma.

Don Lorenzo mientras vivió con el rey de Granada, disfrutó de toda su confianza y era miembro de su guardia personal. Yendo un día con el rey, escuchó un ruido de personas que daban voces ; como escolta del rey, fue a ver qué pasaba. Se trataba de un sacerdote que había abjurado del cristianismo y abrazado el islam y por complacer a los moros, les había propuesto entregarles el Dios de los cristianos. Para ello, el sacerdote hizo un altar, celebró la misa y consagró una hostia que entregó a los moros; estos se empezaron a mofar de ella.

Como al rey le pareció una respuesta muy extraña, le pidió más detalles.

El rey, al oír tanto ruido y ver cómo querían matar a don Lorenzo Suárez, ordenó que nadie lo atacase antes de saber lo ocurrido. Los moros, que estaban muy ofendidos, le dijeron lo que había pasado con don Lorenzo y el clérigo renegado.

Cuando Lorenzo vio esto, se acordó de que era cristiano, asi que lleno de ira se lanzo a cortarle la cabeza, hincó ambas rodillas en tierra y adoró el cuerpo de Cristo.Al ver esto, todos los moros se encolerizaron, echaron mano a sus espadas y con piedras y palos se dirigieron hacia él para matarlo. Don Lorenzo cogió su espada, decapitó al falso clérigo y comenzó a defenderse.

Al oírle esto, el rey se alegró mucho de lo que don Lorenzo decía, así como de lo que había hecho, y de allí en adelante le demostró aún mayor aprecio y profunda admiración.

El rey, muy enojado preguntó a don Lorenzo por qué había actuado así. Este le contestó que ya sabía que él no era moro, pero no obstante le había confiado la protección de su cuerpo porque lo consideraba un hombre muy leal, y que él no dejaría de protegerlo; también le dijo que, que lo defendería hasta la muerte, aunque el rey era moro, debía considerar qué estaría él dispuesto a hacer, como cristiano que era, para salvar el cuerpo del Señor, que es rey de reyes y señor de los señores, y si, por hacer esto, lo mataban, se sentiría muy dichoso.

Vos, señor conde, si sabéis que ese hombre que busca vuestra protección es bueno y os podéis fiar de él, aunque os digan que cometió algunas faltas, no debéis alejarlo de vos, pues a veces lo que la gente considera malo no lo es, como le ocurrió al rey Fernando cuando pensó que don Lorenzo había cometido el mayor crimen del mundo, al dar muerte a un sacerdote. Pero, como veis, don Lorenzo cumplió muy honrosamente con su deber. Sin embargo, si vos supierais que lo que hizo estaba mal y que lo hizo sin razón, aunque ahora esté arrepentido, haréis muy bien al rechazarlo de vuestro lado.

Aunque muchas cosas parezcan sin razón, miradas más de cerca, ¡qué verdaderas son!

Señor conde,para que hagáis lo más juicioso, me gustaría que supierais lo que sucedió a don Lorenzo Suárez Gallinato | Patronio, un hombre quiere ponerse bajo mi protección, y aunque sé que es buena persona por naturaleza, algunos dicen que ha cometido diversas faltas. Como conozco vuestro buen juicio, os ruego que me aconsejéis qué hacer en este caso. Don Lorenzo Suárez respondió al rey que ningún motivo tenía él para esperar la misericordia de Dios, excepto el de haber dado muerte a un misacantano. | Don Lorenzo Suárez Gallinato estuvo a las órdenes del rey moro de Granada y, cuando volvió al servicio del rey de Castilla, don Fernando, este le dijo que, como había ofendido tanto a Dios, al ayudar a los moros contra los cristianos, Nuestro Señor nunca tendría piedad de él y que, al morir, perdería su alma. Don Lorenzo  mientras vivió con el rey de Granada, disfrutó de toda su confianza y era miembro de su guardia personal. Yendo un día con el rey, escuchó un ruido de personas que daban voces ; como escolta del rey,  fue a ver qué pasaba. Se trataba de un sacerdote que había abjurado del cristianismo y abrazado el islam y por complacer a los moros, les había propuesto entregarles el Dios de los cristianos. Para ello, el  sacerdote  hizo un altar, celebró la misa y consagró una hostia que entregó a los moros; estos se empezaron a mofar de ella. | Como al rey le pareció una respuesta muy extraña, le pidió más detalles. El rey, al oír tanto ruido y ver cómo querían matar a don Lorenzo Suárez, ordenó que nadie lo atacase antes de saber lo ocurrido. Los moros, que estaban muy ofendidos, le dijeron lo que había pasado con don Lorenzo y el clérigo renegado. | Cuando Lorenzo vio esto, se acordó de que era cristiano, asi que lleno de ira se lanzo a cortarle la cabeza, hincó ambas rodillas en tierra y adoró el cuerpo de Cristo.Al ver esto, todos los moros se encolerizaron, echaron mano a sus espadas y con piedras y palos se dirigieron hacia él para matarlo. Don Lorenzo cogió su espada, decapitó al falso clérigo y comenzó a defenderse. Al oírle esto, el rey se alegró mucho de lo que don Lorenzo decía, así como de lo que había hecho, y de allí en adelante le demostró aún mayor aprecio y profunda admiración. | El rey, muy enojado  preguntó a don Lorenzo por qué había actuado así. Este le contestó que ya sabía que él no era moro, pero no obstante le había confiado la protección de su cuerpo porque lo consideraba un hombre muy leal, y que él no dejaría de protegerlo; también le dijo que, que lo defendería hasta la muerte, aunque el rey era moro, debía considerar qué estaría él dispuesto a hacer, como cristiano que era, para salvar el cuerpo del Señor, que es rey de reyes y señor de los señores, y si, por hacer esto, lo mataban, se sentiría muy dichoso. Vos, señor conde, si sabéis que ese hombre que busca vuestra protección es bueno y os podéis fiar de él, aunque os digan que cometió algunas faltas, no debéis alejarlo de vos, pues a veces lo que la gente considera malo no lo es, como le ocurrió al rey Fernando cuando pensó que don Lorenzo había cometido el mayor crimen del mundo, al dar muerte a un sacerdote. Pero, como veis, don Lorenzo cumplió muy honrosamente con su deber. Sin embargo, si vos supierais que lo que hizo estaba mal y que lo hizo sin razón, aunque ahora esté arrepentido, haréis muy bien al rechazarlo de vuestro lado. Aunque muchas cosas parezcan sin razón, miradas más de cerca, ¡qué verdaderas son!

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